Ya es de noche, es viernes, es la fiesta de dos amigos que festejan haber nacido hace muchos años, un amigo pasará por mi para visitar a ambos. Fue un día muy raro, primero junta a las 10 de la mañana en una plaza, es chistoso antes quería tiempo para pasearme por las plazas, ahora me la paso en las plazas, trabajando, lidiando con todo tipo de locatarios desde hijas de papá que se asustan por que ven un arma, ancianos que no saben nada de su local, solo reciben dinero cada mes, hasta pseudoabogados que me gritan y me dicen hasta de lo que me voy a morir; y yo que solo quiero darles dinero, cuando le digo "hola señor, tengo muchos millones a repartir", la navidad se adelantó me dicen algunos, otros se muestran indiferentes pero su rostro no deja de mostrar interes, lo mas divertido es cuando algunos se creen abogados y bajan de internet sus contratos, es gracioso quieren que un condominio se someta a las tribunales agrarios, ¿por que? muy facil lo dijo internet y si lo dijo San Google, no es debatible.
Pero bueno mi dia raro fue que me perdí en Plaza del Angel, las escaleras parecían de un videojuego del sotano a tercer piso directo, luego bajabas al primer piso para llegar por fin al cuarto, si quieres ir a un piso específico, hay unas escaleras específicas, lo dificil fue encontrar las escaleras que llevaban a una parte que estaba como blindada, llenas de oficinas y un control que parecia juzgados de distrito. Salí de la junta y me fui a la oficina a reportarme ya que había olvidado mi celular en el depa, todo bien, recogí mas pendientes y me fuí a mis dominios, los juzgados, ¿a cuales?, a todos, expedientes perdidos, nadie sabía donde estaban y las libretas de control se contradecían, una hora después por fin encontramos los expedientes, feliz fui a las copiadoras, donde no se por que sacaron dos juegos, después de un litigio de 2 minutos, pague solo lo que había solicitado, voy de regreso y saludo a mi amigo "el alacrán", personaje carísmatico conocido por los magistrdos, jueces y por el despacho para el cual laboro, es como un valet parking con servicio de lavado, al que siempre le quiero catafisxear mi coche por alguno de los que estan ahí, bmw, mercedez, lincoln, cadillcas, o ya minimo un acura, pero nunca quiere, nunca hay lugar donde estacionarse en el centro, esos problemas no los tengo, el recibe mi coche y quien sabe donde lo guarda, a veces suplanto a algún coche de magistrado, saludo al agente de vialidad, no, no importa que mi coche este estacionado en doble fila, en el estacionamiento para bomberos, o en zona amarilla ella siempre sonrie y me saluda, las cosas cambian si los superiores andan cerca.
Me retiro de juzgados, voy feliz pensando en que comeré el día de hoy, de pronto un sonido molesto y repetitivo, cada vez mas seguido conforme precionaba el acelerador, bajo del auto, una pieza de metal que suele usarse junto con un martillo para unir cosas, estaba en un lugar equivocado, fui a cotsco donde las reparaciones son gratis, mientras mi coche era diseccionado, comia en cotsco, la ensalada no sabía tan buena como cuando la compraba para variar del menu de la cafetería de la UP, habiendo saciado la poca hambre que tenía, busque un banco, habia uno frente a hooters, en galerias, fui hice lo que tenia que hacer y regrese a mi auto, el mecanico me esperaba con la llanta en suelo, lamentablemente el clavo se había alojado en el lugar donde no la garantía no llegaba, instalaron la refacción y me fui a una llantera de verdad, reparada la llanta, ya era hora de regresar a la oficina, antes de eso, tenía que darle de comer a mi coche, le encanta la gasolina, y ya solo encendía con el olor de los residuos que habia en tanque. Satisfecho mi coche, me fui a divertir con mi coche rumbo a la oficina, el gusto no me duró mucho y no por la velocidad a la que iba, si no por que ´habíaun cumulo de autos, lagente le llama embotellamiento.
Un día raro, donde todo salía contrariamente a lo planeado y el fantasma de la difunta paseaba por donde yo andaba. Ya estan mejor las cosas, se que no moriré, al menos pronto, claro moriré como todos, algún día, al menos eso es lo que dice mi amigo, y confío en el.
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